Amor, Eros y Tánatos en la canción Creep

(aplicación de la interpretación de los discursos de El Banquete)

Elegí esta canción porque es una de mis favoritas, y también porque su pequeña extensión está atravesada por elementos eróticos y tanáticos.

Thom Yorke la escribió mientras estudiaba en la universidad. Según él, es la historia de un hombre ebrio que intenta llamar la atención de la mujer por la que se siente atraído, persiguiéndola por todas partes, hasta perder la confianza en sí mismo para alcanzarla.

En 1993, Yorke dijo: Tengo un gran problema siendo un hombre en los 90… Cualquier hombre con sensibilidad o conciencia hacia el sexo opuesto tendría un problema. Imponerte en un modo masculino sin parecer que estás en una banda de rock duro es, de hecho, una cosa muy difícil de hacer… Se trata de la música que hacemos, que no es afeminada, pero tampoco brutal en su arrogancia. Es una de las cosas que siempre estoy intentando: confirmar una imagen sexual y por el otro lado negarla.

En las dos primeras partes de la letra, previas al coro, se observa una sumisión por parte de quien canta, hacia la persona a la que dirige su canto. La describe como un ángel, connotando inocencia, divinidad, explicando así, porqué no la puede mirar a los ojos, y llora a causa de su piel, elemento erótico.

El hombre y la mujer de la canción pertenecen a diferentes mundos: él la ve en un mundo maravilloso, sin decir dónde está ni a quién pertenece dicho mundo.

En el coro, el hombre se describe desgraciado y extraño; no atribuye su desgracia a la mujer, y su extrañeza implica la existencia de otras personas, de lo contrario no habría razón para adjetivarse. Se infiere que es extraño al mundo de la mujer, porque no es como ellos, como ella. Desearía ser especial para formar parte de ese mundo, acercarse más a esa mujer jodidamente especial para él, ya que, con su sola imagen, ha evidenciado sus terribles diferencias; ahora el hombre, es consciente de sí y, si antes no se preguntaba si quiera, cómo era visto por los demás, ahora sabe que es desagradable para una persona, y eso lo consume. (Como dice Pausanias en su discurso, no hay nada más doloroso para un hombre enamorado, que su ser amado lo descubra haciendo algo feo o soportándolo).

Luego del coro, se comienza a tener una idea del mundo del hombre. Se muestra más tanático: no le importa el dolor si a cambio consigue lo que desea: tener control, un cuerpo perfecto, un alma perfecta. En otras palabras, poder, que significa la capacidad de influir sobre la voluntad propia o ajena; un arquetipo, objeto material creado a partir de un objeto formal; y psiquis perfecta, lo que significa que no todas las almas son perfectas.

Por otro lado, estos tres elementos pueden ser los requisitos para ingresar al mundo de la mujer: orden y perfección.

Hay un indicio de despedida, en el que el hombre desea notificar a la mujer, que si ella es jodidamente especial, él también desearía ser especial. Esta incompatibilidad de mundos encuentra, en el adjetivo especial, un puente. No importa la manera en que sean especiales. Como dijo un poeta cuyo nombre ignoro: fue el tiempo que pasaste con la rosa, lo que la hizo tan especial. Así sucede en las relaciones humanas: ¿cómo saber lo importante que puede ser uno para otro?

Hasta aquí no hay descripciones de las acciones de la mujer, y se connota una especie de alucinación por parte del hombre. Posteriormente la mujer escapa otra vez; significa que el hombre ha intentado aproximarse a ella, o se ha estado acercando con la canción, y ella corre, harta, escapando nuevamente del hombre.

Al final, el hombre se da por vencido, convencido de que le es imposible ingresar al mundo de la mujer. Y la redefine como una persona que quiere cualquier cosa, que puede ser feliz con lo que sea: mujer materialista.

Se termina con el coro, que no se analizó anteriormente, ya que al final tiene más fuerza, y se presta a más interpretaciones. El hombre está perdido: no viene de ningún mundo, y de repente se descubre en un estado, o en un sitio. ¿Qué hace en un espacio de enamorados?, o, ¿qué hace en un mundo donde, repentinamente, una mujer ha generado que tenga conciencia de sí mismo?

La falta de colores a lo largo de la canción, refleja la inestabilidad emocional del hombre, poniendo en duda su humanidad. Sin embargo, como rasgo humano, está el sentimiento provocado por la mujer, ubicado entre el amor y el odio: amor hacia ella, quien lo motiva a ser  especial, a dejar de ser lo que ha sido hasta el momento de encontrarla; y odio hacia la imposibilidad de cambiar para acortar la distancia entre ellos. Es un amor platónico.

Escucha la canción subtitulada en español

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