Mi primerísima literatura infantil

No es que me preocupe mi desapego hacia la literatura nacional. Solo quiero mencionar que siempre estuvo ausente en mi vida. En cuanto a literatura infantil se trata, el primer libro en el que pienso es: Los casi bandidos que casi roban el sol.

 Según mi mamá, ella quería que desde pequeño me lleve bien con los libros, así que tenía libros impermeables para el baño, y libros grandes ilustrados que ella me releía en las noches. Desde entonces, siempre he tenido un libro a la mano.

Recuerdo un libro que siempre me pareció triste por sus dibujos y colores. Sin embargo, una tarde cogí valor, agarré el libro y encontré una historia bastante interesante. Se llamaba: En la maleta vivía un poeta. Luego leí Soloman, y le cogí gusto a la tercera lectura, y a la cuarta, y a la…

Por entonces (¿4, 7 años?) me regalaron un libro que guardé en mi cuarto, porque era bastante grande y de letra pequeña. (Más pequeña que a las que estaba acostumbrado). Ese fue mi primer libro grande. Se llamaba Una sarta de mentiras. Me encantó. Ahora, después de clases de Lingüística y Literatura, pienso en ese libro y lo disfruto con solo recordarlo. Comienza con un vagabundo que llega a una tienda de antigüedades, y sin que se lo pidan, ayuda a vender las cosas inventando una historia para cada objeto.

Tuve una colección de libros y cassettes que leí, releí y pinté durante un par de años (Cuenta Cuentos). Si estaba triste, los leía y se me pasaba de inmediato. Creo que se me ha hecho costumbre, leer, antes que conversar con personas.

No sé cómo será en otras partes, pero por acá, los libros infantiles parecen menospreciar la inteligencia del niño. Debe haber algunas excepciones, así lo espero, pero en la oferta del mercado predominan libros con valores, tan patéticamente escritos, que podrían ser fácilmente reemplazarlos con las Fábulas de Esopo, porque para valores, basta la familia (a menos que ella no quiera hacer su trabajo), porque el de la literatura, es hacer pensar. A niños y a grandes. Después de todo: “un gran hombre, es el que tiene corazón de niño”

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. barbaravb dice:

    Estoy de acuerdo en que muchos libros infantiles infravaloran a sus lectores potenciales. Cuando era pequeña quería leer libros entretenidos y con muchas aventuras, no homilías, que parecían abundar en los libros infantiles. Por suerte estaban los clásicos de aventuras, que fue lo que me entretuvo hasta que me pasé a la literatura para adultos.

    Pero tengo la impresión de que eso está cambiando, cada vez hay libros infantiles más oscuros y menos acaramelados, desde Harry Potter hasta Lemony Snickett. Me alegro por las nuevas generaciones

    1. sekas dice:

      Ah los clásicos… Mi primer contacto con Julio Verne fue a través de una colección híbrida entre cómic y narrativa; podías leer solo las caricaturas, y luego leerte toda la novela. Creo que el oscurantismo actual empezó con Crepúsculo, que es un poco dulce y por eso llega a tantas personas. ¿Lemony Snickett es un libro? ¡Gracias por el dato! Yo disfruté muchísimo con el filme.

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