Escribir mal

Al escribir por primera vez, en ocasiones se piensa en hacerlo mal y, más que un freno, es un terrible obstáculo que debe ser evitado.

En los ensayos de coro, nos dicen que si fallamos, fallemos con todas las ganas pero no dejemos de intentarlo. Yo he fallado varias veces -aún fallo y fallaré- pero también he recibido ánimos, entre risas y aplausos. No estoy muy seguro si se puede aplicar lo mismo en la escritura, al menos no si se trata de alguien tímido. Este post es para combatir esa timidez, esos miedos literarios 🙂

No puedo escribir como los autores de los libros

Este es un miedo comprensible: no soy escritor, mis palabras no son igual de buenas que tal o cual autor. ¿La solución? Así como Hagrid le dice una verdad obvia pero importante a Harry sobre los magos, se puede decir lo mismo de los libros: no todos los libros son buenos. Y digo libros, porque un mal autor, hasta por error puede producir algo interesante. Tan simple como eso: cualquier sujeto con dinero e influencias puede publicar un libro y difundirlo. En mi país/ciudad sucede eso. Personajes con numerosos títulos se lanzan en proyectos literarios que más valdría mantenerlos a nivel privado, y sin embargo son noticia y hasta puede que reciban una buena crítica. Ojo que las críticas merecerían un reconocimiento aparte, pues son mejores que los libros.

Mis palabras no son tan buenas como las de tal o cual autor

Otro miedo de posible resolución. Basta recordar que tal o cual autor también fue un analfabeto de pequeño, así que de antemano, ya tienen algo en común con ese genio. Ya no es un analfabeto, es cierto, y hasta podría ser miembro de la Academia de la Lengua -que no garantiza nada-, entonces, ¿qué lo hace tan excepcional? Su forma de contar las cosas. Intentar copiarlo, pérdida de tiempo. Sí, tus palabras no serán como las de ese autor, pero eso no significa que no valgan nada. Tendrás que usar tus palabras, apropiarte de ellas. No significa usar palabras conocidas por todo el mundo y emplearlas en tu texto porque sí. Tampoco es una búsqueda salvaje de las palabras más extrañas del diccionario. Apropiarse de las palabras es algo íntimo. Es, dentro de lo posible, olvidar lo que se conoce del mundo y volver a contarlo. Es recuperar la capacidad de asombro y transmitir ese asombro. (Al respecto, léase Crónicas Marcianas de Ray Bradbury).

Mis palabras no son de altura

Un miedo amenazador y casi omnipotente: no conozco muchas palabras como para crear algo literario. Error. Hay autores que poseen un vasto conocimiento de figuras retóricas, y sus textos reflejan exactamente eso. Y, a menos que sea una consulta de Literatura, no se acude a un libro a buscar figuras retóricas. Uno lee para conocer lo desconocido, ya sea una persona, un mundo, un animal… las posibilidades son infinitas. ¿Cómo escribir algo así? Con tus propias palabras. Es un duro paso si te gustan las frases populares y piensas que son perfectas para tu texto. Eso es pereza literaria. Usa tus propias palabras sin temor, como los niños, quienes en ocasiones lanzan sendos comentarios poéticos, que ningún antologador recogerá en un libro titulado Poesía espontánea: niños y poesía.

¿Otra recomendación?

Sí: usa tus propias palabras. Hay frases bellas, aparentemente perfectas, pero si vas a copiar y pegar texto, no hay mucha creación de tu parte.

Con estas recomendaciones, no harás algo bueno sino único, propio, y eso, es más difícil de clasificar como bueno o malo. Único, como los artistas del siguiente video:

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