¿Controlas los sueños o sueñas que los controlas?

Yo, seguramente por mi bagage cinematográfico y literario, siempre tengo presente el contexto y la duda existencial de cumplir un destino, aún cuando crees que estás huyendo del mismo. Es una paradoja insoportable, absurda, dolorosa… como la tragedia de Edipo Rey, la cual siempre deja frustrado. (Por suerte, La epopeya de Edipo de Tebas, demuestra que Edipo da para mucho ;).

Sueños. Cuando era un niño bueno -significativamente más bueno que ahora- a veces tenía pesadillas y me asustaba. Ahora, no tengo pesadillas porque todo lo que hago en sueños lo disfruto, o fracaso en ello. Por ejemplo, una vez tenía los poderes de Spiderman, pero no protegía a las personas con ellos. Es más, trataba de amedrentarlos. En otra ocasión, intentaba estrangular a un sujeto con todas mis fuerzas, y él ser reía ante mi inutilidad. No he intentado matar por placer en otras ocasiones. Ahora que lo pienso, no he matado propiamente dicho. Lo he intentado por defensa, por diversión…, pero sin conseguirlo.

Una vez a la semana al menos sueño que controlo el sueño. Es decir, me doy cuenta de que estoy soñando, y trato de hacer lo que me venga en gana. En ocasiones, me sueño en mi cama, salgo y como no siento frío, me asomo al patio y digo: si es un sueño, no pasará nada cuando salte… hasta hoy, no me ha pasado nada. Y hace un par de semanas, con las fiebres de la gripe, esa sensación de controlar los sueños se disparó.

Tuve sueños intensos, largos, más locos de hasta lo que yo considero loco. Hay muchas personas que ven ciertas imágenes y las clasifican como fuertes o densas… yo las sigo viendo y callo: he visto/pensado cosas peores. Así de terribles fueron esos sueños. Uno sí me gustó bastante, porque salía al patio nuevamente, para verificar que era un sueño, y exclamaba ante mi familia soñada: mírenme, voy a volar… y cuando salté hacia el patio, vi unas nubes gigantescas y cafés que me impedían subir hasta el espacio, como tenía planeado. Floté hasta el fondo del patio, subí por las gradas, y nuevamente tomé impulso, y alcancé a sostenerme del tejado, y así, me arrastré por las tejas mientras algo me tiraba hacia abajo, y salí de la casa. Afuera, me esperaba una calle que me recordó a Blade Runner.

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