…en época tan tardía

Lo siguiente es de una novela; la última de la tetralogía 😉 Si la reconocen, bien, si no, algún día publicaré el nombre. No es exactamente un microcuento; es un párrafo y me pareció que podría funcionar independendientemente. Claro que con todo el contexto anterior, se obtendría otra aprecación. Más dolorosa, me atrevería a decir.

Todo lo que había que hacer era disfrutar de los gestos que se desarrollaban ante él. Pensó en los barcos que llegarían al puerto después de que hubiera muerto y que zarparían para países soleados. El mundo rebosaba de esperanzas en las que él no participaba. Si él mismo fuese un puerto, aunque fuera un puerto sin esperanzas, tendría que dar fondeadero a cierto número de esperanzas. Pero, tal como era, podía muy bien declarar al mundo y al mar que él constituía una completa superfluidad.

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