Microcuentos Tuiteros 37

Tomó valor, habló con ella, finalmente. Después se dio cuenta que no era un sueño.

Y cuando al perro fue abandonado a su suerte, las pulgas también lo abandonaron.

Tenía cuernos afilados, garras grandiosas, y unas terribles ganas de jugar como toda mascota.

Iba a sacar un conejo, pero el sombrero se tragó la mano con mago y todo.

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