Yo y los coros

Me gustaba cantar; tenía una gran voz, no por afinada sino por estridente. Hasta que un fatídico día, me mandaron a callar.

Fue todo un trauma. Ni siquiera me hicieron callar cuando estaba cantando sino mientras me reía. Y me dolió muchísimo, principalmente porque no era verdad lo que me dijeron: que fingía la risa. Por suerte, no dejé de reír. He recuperado mi risa, a veces sí se me escapa la gran risa cuando pasa algo muy, muy, pero muy gracioso, e inevitablemente regreso a ver por si alguien intenta hacerme callar. Hasta ahora nadie me ha dicho nada, y si ocurre, ya no soy el niño indefenso de entonces 😉

Yo nunca fui bueno para el canto. De pequeño -me da risa admitirlo- una de mis canciones preferidas era: Yo quiero tener un millón de amigos. La otra era Cielito Lindo. Me debieron haber gustado bastante porque hasta me recuerdo cantándolas, o revisando el cuaderno donde estaba la letra. Podría decir que, por supuesto, yo sí quería tener amigos, por lo menos uno, y por eso la cantaba. Aunque estoy seguro que el ritmo y la tonalidad de esas canciones influyeron mucho en que me gustaran. Son similares a esta canción, que suena alegre e invita al baile:

Yo ingresé al Coro porque era la única actividad que encajaba en mi horario. (En realidad quería asistir a Ping-Pong). Si bien la gocé en algunas ocasiones, nunca me fue bien durante los tres primeros años en que estuve. Es más, un día me fue tan mal en una clase que me dijeron que no regrese, pues parecía que no había estudiado nada. Otro en mi lugar quizás hubiese llorado, o escapado a toda velocidad… Mal o bien, he experimentado peores cosas que el rechazo/repudio/odio de un profesor, así que me quedé. Además, sí había estudiado, sí había practicado la canción para la clase. ¿Entonces por qué no me salía? Porque estaba mal ubicado. Había cantado como tenor durante varios años, y siempre canté mal porque no era mi voz. Ese día descubrí que era barítono, y ahí sí empecé a mejorar y disfrutar cantando.

Descubrir mi voz fue -no sé cómo más describirlo- ¡guau! Por fin sonaba bien y me gustaba mi sonido. Ya son cinco años de esta actividad. He participado en varios coros, con diversos grupos de personas, con mayor o menor nivel de bohemia. En todos he disfrutado y aprendido mucho. Ahora ensayo casi a diario, y ya no concibo mi vida sin el canto. Es más, ¡canto hasta en mis sueños! Quiero estudiar música, y también tomar lecciones de danza y teatro. ¿Para qué? Para participar en alguna ópera. Con otros coros cantamos Carmina Burana,  también estuve en este musical -próximamente estaré en otro- pero uno de mis objetivos es estar en una ópera. Y hablando de ópera y de canto, les dejo un video de los King’s Singers, cantando la Obertura del Barbero de Sevilla. Sí, cantando, pues el arreglo original es para orquesta.

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