Microcuentos Tuiteros 55

Y la arena fue encerrada entre cristales, sin playa ni cangrejos, sola.

Muerto su músico, la guitarra dejó ser un instrumento de pasión, se volvió decoración.

Y cuando se quedó sin nada que decir, el escritor por fin le abrió los brazos a la muerte.

Le dijo que era especial, pero el día era tan corriente que atrapó su mentira en el aire y le negó el beso.

Fue repudiado en secreto, rechazado en público y asesinado en privado. Al final los gusanos aceptaron su carne.

Anuncios

¿Sin comentarios?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s