Certeza

Nos vamos a estrellar, esa es la única certeza. El último sanador de la nave falleció hace poco, y mis compañeros, heridos de muerte, agonizan a mi lado. Uno de ellos ha perdido la mano, dedo por dedo. Otro tiene un pie izquierdo que se hace más pesado a cada momento. Yo simplemente me desangro por los innumerables rasguños de mi cuerpo, principalmente los de la espalda. A falta de piloto, he sido designado a conducir la nave, no por experiencia con motores o máquinas, sino porque aún controlo mis extremidades. Ni siquiera estamos huyendo de un enemigo. Las reservas de combustible se extinguirán en algún momento, estaremos a merced del espacio. Mantener la cabeza erguida comienza a resultar doloroso. No sé si es sangre o sudor lo que resbala por mi espalda. De todas formas, ¿qué diferencia estoy haciendo? No llevo la nave a ningún destino. De repente descubro un botón que llama mi atención. Me devuelve el aliento, me saca fuerzas y hasta me saca una sonrisa. Lo acciono. No nos vamos a estrellar, es mi única certeza.

Anuncios

¿Sin comentarios?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s