Microcuentos Tuiteros 58

La lámpara sobre su cabeza se mofaba de su falta de ideas.

La pierna se elevó en el aire, dio un giro, y cayó lejos, lejos de su dueño.

En el infierno siguió escuchando los gritos, pero ya no había nada que temer.

Miraba hacia abajo cuando escuchó un llanto distinto al suyo. Se saludaron con una mirada, sonrieron y se fueron.

Las estrellas comenzaron a oscurecerse, ¿era eso posible? Y se volvieron más oscuras mientras se hundía.
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